蟲師

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STRI'S TROPICAL BIOLOGY FIELD COURSE

蟲 (Mushi) is Japanese for insect or invertebrate, but in the anime series “Mushi Shi”, illustrated by Yuki Urushibara and directed by Hiroshi Nagahama, mushi represents a group of sometime invisible beings non-animal- non-plants that wander around the world affecting the behaviour of others in positive or negative ways. The other protagonist of this anime series is Ginko, a mushi master or Mushi shi, who travels around Japan during the Edo period helping people that are affected by mushis.
I think that Luis Mejia is a modern Mushi shi. Luis is an expert on these non-plants non-animals beings that today we call fungi. He explained me how in a single leaf of a common plant can exist a jungle of these beings. As mushi, many fungi are invisible to the naked human eye, for that reason it is required an expert to identify them, however as Luis explains “we barely…

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Impunité, Enquête sur l’effroyable violence d’État en Colombie. (Suisse, France, 2010, 85mn) ARTE / SSR

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“En Colombie, les crimes contre l’humanité des milices paramilitaires devaient faire l’objet d’investigations pour “la paix et la justice”. Un processus interrompu pour épargner les plus hauts intérêts. Enquête sur une effroyable violence d’État.”

La Colombie est un des pays les plus violents d’Amérique Latine. Elle y atteint des niveaux inimaginables pour des européens. Violence d’état, paramilitarisme, conflit armé, militarisation, guerre civile, terrible cocktail pimenté à la sauce pauvreté et Plan Colombie.

Mais, si loin de cette terreur, elle n’éxiste pas pour nous si nos médias n’en parlent pas. Le silence médiatique est complice, voir coupable.

Mais le gouvernement Colombien est un précieux allié…

Petit exercice:
En janvier 2010, une fosse commune contenant 2000 corps est découverte dans la localité de Macarena (département du Meta, centre du pays), près d’une base militaire. Des délégations officielles des Etats-Unis et européennes (incluant 6 eurodéputés – bit.ly/cK34Og) ont certifié l’éxistence du charnier, qui avait été nié par les médias colombiens et minimisée par son gouvernement.

En aviez vous entendu parlé?

Investigación-acción participativa (IAP)

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Investigación-acción participativa (IAP)

Marlen Eizagirre y Néstor Zabala

Método de investigación y aprendizaje colectivo de la realidad, basado en un análisis crítico con la participación activa de los grupos implicados, que se orienta a estimular la práctica transformadora y el cambio social.

El método de la investigación-acción participación (IAP) combina dos procesos, el de conocer y el de actuar, implicando en ambos a la población cuya realidad se aborda. Al igual que otros enfoques participativos, la IAP proporciona a las comunidades y a las agencias de desarrollo un método para analizar y comprender mejor la realidad de la población (sus problemas, necesidades, capacidades, recursos), y les permite planificar acciones y medidas para transformarla y mejorarla. Es un proceso que combina la teoría y la praxis, y que posibilita el aprendizaje, la toma de conciencia crítica de la población sobre su realidad, su empoderamiento, el refuerzo y ampliación de sus redes sociales, su movilización colectiva y su acción transformadora.

En cada proyecto de IAP, sus tres componentes se combinan en proporciones variables. a) La investigación consiste en un procedimiento reflexivo, sistemático, controlado y crítico que tiene por finalidad estudiar algún aspecto de la realidad con una expresa finalidad práctica. b) La acción no sólo es la finalidad última de la investigación, sino que ella misma representa una fuente de conocimiento, al tiempo que la propia realización del estudio es en sí una forma de intervención. c) La participación significa que en el proceso están involucrados no sólo los investigadores profesionales, sino la comunidad destinataria del proyecto, que no son considerados como simples objetos de investigación sino como sujetos activos que contribuyen a conocer y transformar su propia realidad.

La finalidad de la IAP es cambiar la realidad y afrontar los problemas de una población a partir de sus recursos y participación, lo cual se plasma en los siguientes objetivos concretos: a) Generar un conocimiento liberador a partir del propio conocimiento popular, que va explicitándose, creciendo y estructurándose mediante el proceso de investigación llevado por la propia población y que los investigadores simplemente facilitan aportando herramientas metodológicas. b) Como consecuencia de ese conocimiento, dar lugar a un proceso de empoderamiento o incremento del poder político (en un sentido amplio) y al inicio o consolidación de una estrategia de acción para el cambio. c) Conectar todo este proceso de conocimiento, empoderamiento y acción a nivel local con otros similares en otros lugares, de tal forma que se genere un entramado horizontal y vertical que permita la ampliación del proceso y la transformación de la realidad social.

En la IAP se siguen básicamente cuatro fases, aunque no siempre se diferencian nítidamente unas de otras. a) La observación participante, en la que el investigador se involucra en la realidad que se estudiará, relacionándose con sus actores y participando en sus procesos. b) La investigación participativa, en la que se diseña la investigación y se eligen sus métodos, basados en el trabajo colectivo, la utilización de elementos de la cultura popular y la recuperación histórica. El investigador presenta al grupo los diversos métodos disponibles para la obtención de información, explicándoles su lógica, eficacia y limitaciones, para que aquél los valore y elija en base a los recursos humanos y materiales disponibles. Para la recogida de información se usan técnicas como la observación de campo, la investigación en archivos y bibliotecas, las historias de vida, los cuestionarios, las entrevistas, etc. La información es recogida, y luego sistematizada y analizada, por la propia comunidad, siendo el papel del investigador de mero facilitador. c) La acción participativa implica, primero, transmitir la información obtenida al resto de la comunidad u otras organizaciones, mediante reuniones, representaciones teatrales u otras técnicas, y, además, con frecuencia, llevar a cabo acciones para transformar la realidad. d) La evaluación, sea mediante los sistemas ortodoxos en las ciencias sociales o simplemente estimando la efectividad de la acción en cuanto a los cambios logrados, por ejemplo en cuanto al desarrollo de nuevas actitudes, o la redefinición de los valores y objetivos del grupo (Guzman et. al, 1994).

En cuanto a su origen y evolución, la IAP surge en los años 70, en un clima de auge de las luchas populares y ante el fracaso de los métodos clásicos de investigación en el campo de la intervención social. Sin embargo, sus precedentes se hallan en el concepto de “investigación-acción” acuñado por Kurt Lewin en 1944, entendido como un proceso participativo y democrático llevado a cabo con la propia población local, de recogida de información, análisis, conceptualización, planificación, ejecución y evaluación. Se trataba de una propuesta que rompía con el mito de la investigación estática y defendía que el conocimiento se podía llevar a la esfera de la práctica, que se podían lograr de forma simultánea avances teóricos, concienciación y cambios sociales.

Estas formulaciones fueron retomadas a fines de los 60 en Latinoamérica, por diferentes iniciativas y enfoques comprometidos en la lucha contra la pobreza y la desigualdad social. Fue clave para ello el brasileño Paulo Freire y su obra __La pedagogía de los oprimidos, __de 1968, en la que argumenta que los pobres están capacitados para analizar su propia realidad. En consecuencia, se asume que la identificación y consolidación de los conocimientos ycapacidades que poseen los pobres pueden utilizarse como herramientas para su propio empoderamiento. Esta perspectiva contribuyó a una reconceptualización del trabajo social con los sectores vulnerables, así como a una expansión de la educación de adultos y la educación popular.

Posteriormente, en 1977, varios enfoques partidarios de combinar la reflexión con la acción transformadora confluyeron en el Simposio Mundial sobre el Investigación-Acción y Análisis Científico celebrado en Cartagena (Colombia). Fue a partir de este encuentro cuando comenzó el desarrollo de la IAP como una metodología de investigación participativa, transformadora y comprometida con la práxis popular. Ahora bien, aunque el carácter participativo estaba implícito en esas formulaciones, parece que no fue hasta mediados de los 80 cuando al concepto investigación-acción se le añade el de “participación” y se utiliza claramente el término IAP.

La IAP ha contribuido al desarrollo de diversos enfoques y corrientes que, a su vez, también le han enriquecido a ella. A pesar de sus diferencias, su característica común es la preocupación sobre la utilidad de la investigación para la mejora de la realidad, y entre ellos destacan: los movimientos de renovación pedagógica, los movimientos de educación popular, las nuevas concepciones de la educación, o los movimientos de intervención comunitaria.

Una de sus principales contribuciones fue la realizada al desarrollo de los movimientos populares de los años 80. La IAP comenzó a ser utilizada no sólo para analizar problemas a pequeña escala en zonas rurales, sino también otros más complejos como los problemas urbanos y regionales, la salud pública o la historia del pueblo.

En el campo de la cooperación para el desarrollo, las técnicas de la IAP han sido aplicadas con éxito por ONG y otras agencias en campos como el cooperativismo, la extensión agraria y la educación de adultos. En este sentido, es importante destacar que la IAP es uno de los métodos que han servido de base a la aparición y desarrollo de otras metodologías participativas que cuentan con un creciente uso en el campo de la cooperación, como son eldiagnóstico rural participativo y el conjunto de los enfoques participativos.

En los años 90, ha continuado utilizándose en el Norte en el campo de la educación y de la intervención social con grupos de barrio, inmigrantes, enfermos de SIDA, etc. Y, en el Sur, en muy diversos proyectos que van desde el desarrollo local y la alfabetización, hasta la gestión colectiva de cuencias hidrológicas. En todos esos ámbitos la IAP ha seguido proporcionando explicaciones de la realidad en clave colectiva y sirviendo como herramienta de acción transformadora. M. E. y N. Z.


Bibliografía

  • Ander-Egg, E. (1990), Repensando la investigación-acción participativa. Comentarios, críticas y sugerencias, Dirección de Bienestar Social, Gobierno Vasco, Vitoria-Gasteiz.
  • Guzmán, G., A. Alonso, Y. Pouliquen y E. Sevilla (1994), Las metodologías participativas de investigación: el aporte al desarrollo local endógeno, Instituto de Sociología y Estudios Campesinos, ETSIAM, Córdoba.
  • Lammerik, M. P. (1998), “Community managed rural water supply: experiences from participatory action research en Kenya, Cameroon, Nepal, Pakistan, Guatemala and Colombia”, en Community Development Journal, vol. 33, nº 4, pp. 342-352.
  • Le Boterf, G. (1986), Investigación participativa: una aproximación al desarrollo local, Narcea, Madrid.
  • Lewin, K. (1992), “La investigación-acción y los problemas de las minorias”, en AA.VV., La investigación-acción participativa. Inicio y desarrollo, Biblioteca de Educación de Adultos, nº 6, Ed. Popular, Madrid, pp. 13-25.
  • López de Ceballos, P. (1998), Un método para la investigación-acción participativa, Ed. Popular, Madrid (3.ª ed.).
  • Marchioni, M. (1987), Planificación social y organización de la comunidad, Ed. Popular, Madrid.
  • Park, P. (1992), “¿Qué es la investigación-acción participativa? Perspectivas teóricas”, en AA.VV., La investigación-acción participativa. Inicio y desarrollo, Biblioteca de Educación de Adultos, nº 6, ed. Popular; Madrid.
  • Parnet, sitio en internet dedicado a la Investigación-Acción Participativa: http://www.parnet.org
  • Rahman, A. (1993), People’s Self-Development. Perspectives on Participatory Action Research. A Journey Through Experience, Zed Books, Londres.
  • Rahman, A. y O. Fals (1992), “La situación actual y las perspectivas de la investigación-acción participativa en el mundo”, en Salazar, M. C., La investigación-acción participativa, ed. Popular, Madrid.

Ver Otros

  • Análisis participativo de la pobreza
  • Diagnóstico rural rápido
  • Seguimiento y evaluación participativa

Bloques temáticos

Cultural, Symbolic, and Cognitive Anthropology

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Cultural/symbolic anthropology studies how members of different cultural groups perceive and respond, emotionally and intellectually, to the world around them; how their perceptions shift in response to regional, national and global change; and how they create and modify rituals and other public performances in order to express their reactions to the changing world. At McGill, much of this work seeks to understand how people respond to change by modifying their own ethnic identities, as in the research by Jerome Rousseau (on the Kayan and other peoples of Borneo),John Galaty (on the Maasai of Kenya), and Kristin Norget (on the peoples of southern Mexico). Philip Salzman has studied how changing job markets affect the culture of nomadic pastoralists in Iranian Baluchistan, and Kristin Norget studies popular religion in southern Mexico and how this shapes people’s responses to the political crisis in that region. The medical anthropologists also play a role in joining cultural/symbolic to development issues. Thus we continue to exchange ideas with cultural studies in general while retaining our core commitment to the study of socio-cultural change and development.

http://www.mcgill.ca/anthropology/graduate

Según sus características físicas usted se considera…

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Bogotá, marzo 2012

Por Camilo GC

Según sus características físicas usted se considera

La clasificación de los grupos humanos según sus características físicas y morfológicas es actualmente un asunto que atañe a especialistas forenses, pues permite desde la antropología física determinar los orígenes de un individuo  del que en muchos casos se tienen muy poca información.

Estos estudios se concentran especialmente en los restos óseos y se cuenta con una base de datos estandarizada de medidas morfológicas que  permiten identificar el  género, procedencia geográfica, edad, hábitos alimenticios, enfermedades e incluso estatus socioeconómico y causas de la muerte. Aunque estos tipos de estudios se desarrollaron  ligados a la arqueología, actualmente han adquirido un nuevo impulso de la mano de organismos judiciales y ONGs que buscan la identificación, esclarecimiento y reivindicación de victimas de la violencia (genocidios, fosas comunes etc.)

Es por estas razones que la clasificación de los individuos según sus características físicas es un tema muy delicado que requiere de experticia y el uso adecuado de herramientas científicas que la permitan, por tanto, el reconocimiento o  autorreconocimiento fuera de la mano de especialistas es un error, pues se tiende a incurrir en conceptos raciales devaluados y problemáticos, los cuales solamente incrementan la segmentación, segregación y discriminación entre las personas. Desde el punto de vista, académico, histórico, antropológico, biológico y moral; hoy en día   si se piensa hablar de raza  entre las personas,  hay una sola y es la raza  humana[1].

Desde el marco constitucional o colombiano, la raza es un concepto que considera “proscrito”[2] y solamente se menciona en el artículo 13, de los derechos fundamentales, ya  que  estos son derivados de la declaración universal de los derechos humanos de 1948, (hecha  tres  años después de que terminara la segunda guerra mundial) donde el concepto estaba empezando a ser problematizado y revaluado.

Artículo 13. Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.

Es por eso que la Constitución acoge los térmicos étnico y cultural, en sus principios fundamentales, mas específicamente en el artículo séptimo, del que  se derivan muchos otros artículos y leyes que los reglamentan ya sea directamente o por conexidad[3].

“Artículo 7. El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana.”

 

Este reconocimiento a la diversidad cultural y étnica es un gran paso logrado por muchos años de lucha y reivindicación de derechos, donde Quintin Lame (1880-1967) aparece como figura inspiradora en contra de la iinvisibilización en el imaginario del Estado nación que desconocía la diferencia;  lo quel conllevo al aislamiento discriminación y exclusión de aquellas personas que no se ajustaban al molde  homogeneizador que imponía el Estado.

Esto es reconocido y se materializa en la Constitución de 1991 donde se  le demanda  al Estado a reconocer y a proteger esta diversidad otrora ignorada, y le  obliga a proporcionarles  a las personas en desventaja las herramientas necesarias para que gocen en plenitud de sus derechos fundamentales al igual que el resto de la población.

Art 13 “…El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptara medidas en favor de grupos discriminados o marginados.

El Estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición

Económica, física o mental, se encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se cometan.”

Con forme a esto, Colombia suscribe el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo para Pueblos Indígenas y Tribales OIT y lo ratifica por medio de la ley 21 de 1991, con el  fin proteger esta diversidad étnica y cultural ya mencionados en los principios fundamentales de la constitución.

Es por estas razones  que el Gobierno tiene la obligación de realizar procesos de consulta previa para toda intervención, proyecto, medida legislativa o administrativa con las minorías étnicas que por acción u omisión del Estado puedan poner en riesgo sus formas de vida propias y características (en dicho convenio  nunca son mencionados los conceptos de raza o de diferenciación física).

“… cuyas condiciones sociales, culturales y económicas les distingan de otros sectores de la colectividad nacional, y que estén regidos total o parcialmente por sus propias costumbres o tradiciones o por una legislación especial” (art1, a, convenio 169 OIT).

Más concretamente se aplica a los pueblos indígenas, comunidades negras, raizales y palanqueras; donde “negras” hace referencia a aquellas comunidades que poseen diferencias culturales[4] notables mas no a un color de piel o a diferencias fiscas especificas.

La cultura se transmite a través de  generaciones, o es adoptada y adaptada por los individuos para dar significado a sus realidades, por tanto  aunque se hereda en muchos casos  por parentesco, familia, clan, cuadro, casta, etc, no  necesariamente debe estar atada a una línea de descendencia consanguínea específica.

“Comunidades Negras: Es el conjunto de familias de ascendencia Afrocolombiana que poseen una cultura propia, comparten una historia y tienen sus propias tradiciones y costumbres dentro de la relación campo-poblado, que revelan y conservan conciencia de identidad que las distinguen de otros grupos étnicos”  Conpes3660 de 2010.

 

Es aquí en el campo de la cultura y la pertenencia a una etnia donde si aplica el autorreconocimiento, pues se conecta  con  de los derechos fundamentales de a la libertad de conciencia y el libre desarrollo de la personalidad[5].

Es de esta manera, que el  Estado y sus ciudadanos deben actuar de conformidad con las normas vigentes, o reformar las normas para que se actualicen conforme a las nuevas dinámicas sociales, tal como se hizo con la constitución de 1886 hace ya mas de 20 años; lo que no se debe hacer  es ignorar la historia y  persistir en los errores del pasado.

El uso de  la categoría negro de ser aceptable, debe serlo  desde el punto de vista cultural y  nunca soportado por las características físicas, ni hacer alusión a criterios o clasificaciones raciales de siglos pasados. El Estado no puede reforzar los conceptos discriminatorios vigentes en el imaginario de muchas personas, producto de una herencia colonizada remanente de la conquista; debe en cambio encargarse de proteger la diversidad étnica y cultural como lo obliga la constitución como contrato social y los convenios internacionales que se han firmado. No podernos recaer en conceptos  caducos y peligrosos de la clasificación y diferenciación de los seres humanos por conceptos fiscos, pues reincidiríamos en nociones eugenésicas precarias y peligrosas del pasado, como Español, Indígena, mestizo, Indio, Negro, zambo, prieto, morisco, albino, saltatrá, harnizo, chamizo, cambujo, tente en el aire o albarasado etc; se revivirían y/o reafirmarían las   nociones de ciudadanos de primer y segundo grado, apoyando  las desigualdades sociales, las cuales han sido la  principal excusa de los mayores genocidios y levantamientos civiles en la historia de la raza humana.

 


[1]

Marín González, José, LAS “RAZAS” BIOGENÉTICAMENTE, NO EXISTEN, PERO EL RACISMO SÍ, COMO

IDEOLOGÍA Revista Diálogo Educacional, vol. 4, núm. 9, mayo-agosto, 2003, pp. 1-7 Pontifícia Universidade Católica do Paraná Paraná, Brasil

[2]

“Si la ley utiliza el criterio racial que, en principio está proscrito en la  Constitución, lo hace con el único propósito de introducir una diferenciación positiva que, a juicio de la Corte, es admisible.”SENTENCIA T 422 DEL 96

Ley 1151 de 2007; Art. 7o. Num. 7.3; Art. 113; Art. 114; Art. 115Ley 1152 de 2007; Art. 116; Art. 117; Art. 118; Art. 119; Art. 120; Art. 121; Art. 122; Art. 123; Art. 124; Art. 125,Ley 1214 de 2008,Ley 1374 de 2010, Ley 1381 de 2010, Ley 1448 de 2011; Art. 205 , Ley 1472 de 2011, Ley 1477 de 2011

[4] Ley  70 de 1993, Art. 1.

[5] Artículos 18 y 16 de la Constitución política de Colombia.

El termino “Pueblos” Indigenas.

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El termino “Pueblos” Indigenas.

Este termino es utilizado en el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo,  OIT, sobre pueblos indígenas y tribales, ratificado[1] por Colombia en la ley 21 de 1991; es considerado el mas adecuado para aplicar a estos grupos de población diferenciados por rasgos culturales característicos “parece haber un acuerdo general en el sentido de que el término «pueblos» refleja mejor la identidad característica a la que debería aspirar un convenio revisado con el fin de reconocer a estos grupos de población”; (Conferencia Internacional del Trabajo, 75.a reunión. Revisión Parcial del Convenio sobre los Pueblos Indígenas y Tribales, 1957 (núm. 107). Informe VI(2), Ginebra 1988, pp.

Conforme a esto, el Gobierno colombiano, propone durante el consejo permanente de la  Organización de los Estados Americanos  OEA/, Ser.K/XVI,  GT/DADIN,  Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos, en el Grupo de Trabajo encargado de elaborar el Proyecto de Declaración Americana sobre los Derechos  de los Pueblos Indígenas, doc.49/01 6 de diciembre 2001 que:

Propuesta de Colombia, abril 2001.

“Para los fines de esta Declaración y sin perjuicio de que cualquier Estado adopte criterios más amplios a favor de ella, se considera:

Pueblo Indígena: Es el conjunto de las personas que, dentro del Estado Nacional, descienden de una cultura anterior a la colonización europea y conservan hasta el presente sus rasgos fundamentales distintivos, tales como el idioma, sistemas normativos, usos y costumbres, expresiones artísticas, creencias, instituciones sociales, económicas, culturales y políticas y cuyos miembros se consideran a si mismos y son reconocidos como integrantes de dicha cultura indígena.

En todo caso, la utilización del término “pueblo” en esta Declaración no deberá interpretarse en el sentido que tenga implicación alguna en lo que atañe a los derechos que pueda conferirse a dicho término en el derecho internacional (Ley 21 de 1991, parte 1, artículo 1, numeral 3).

Comunidad Indígena:  Es el grupo o conjunto de familias de ascendencia amerindia, que tienen conciencia de identidad y comparten valores, rasgos, usos, o costumbres de su cultura, así como formas propias de gobierno, gestión, control social o sistemas normativos propios que los distinguen de otras comunidades y hacen parte de la estructura de los estados firmantes de esta Declaración, cuyos miembros se consideran a si mismos como miembros de una cultura indígena (Reforma conceptos del artículo 2 del Decreto 2124 de 1995, reglamento de la Ley 160 de 1994 – Ley de Reforma Agraria).

 

Autoreconocimiento:  Es el fuero que tiene una persona para identificarse libremente, a si misma como miembro de un pueblo indígena, practicar su cultura, manteniendo los rasgos fundamentales distintivos, tales como el idioma, las creencias, los usos y costumbres del pueblo indígena al cual manifiesta pertenecer y la prefiera a otro tipo de cultura distintas (Elaborado teniendo en cuenta las consideraciones y propuestas de Declaración de los juristas).

 

Persona Indígena:  Es quien desciende directamente de una cultura indígena preexistente a la colonización europea, participa efectivamente de esa cultura, se considera a si misma, libremente como indígena y es considerada como tal por las demás personas que pertenecen al mismo pueblo indígena. ”

Autodeterminación:

De la misma manera La Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas (2007)  señala  el derecho de los “pueblos” a la libre determinación:

“Artículo 3

Los pueblos indígenas tienen derecho a la libre determinación. En virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.

 

Artículo 4

Los pueblos indígenas, en ejercicio de su derecho de libre determinación, tienen derecho a la autonomía o al autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, así como a disponer de los medios para financiar sus funciones autónomas

 

Este derecho a la libre determinación es enmarcado por la Constitución Política de Colombia de 1991, en  relación a los  derechos  de autonomía, autogobierno y jurisdicción,  al considerar a los territorios indígenas como entidades territoriales:

“Artículo 246. Las autoridades de los pueblos indígenas podrán ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución y leyes de la República. La ley establecerá las formas de coordinación de esta jurisdicción especial con el sistema judicial nacional.

Artículo 286. Son entidades territoriales los departamentos, los distritos, los municipios y los territorios indígenas. La ley podrá darles el carácter de entidades territoriales a las regiones y provincias que se constituyan en los términos de la Constitución y de la ley.

Artículo 287. Las entidades territoriales gozan de autonomía para la gestión de sus intereses, y dentro de los límites de la Constitución y la ley. En tal virtud tendrán los siguientes derechos:

1. Gobernarse por autoridades propias.

2. Ejercer las competencias que les correspondan.

3. Administrar los recursos y establecer los tributos necesarios para el cumplimiento de sus funciones.

4. Participar en las rentas nacionales.”

 


[1] Al ratificar el convenio 169 de la OIT que es de carácter vinculante, el Estado colombiano lo incorpora a su bloque de constitucionalidad, y tiene el deber de garantizar todos los derechos que allí se proclaman  para dar  cumplimiento a dicho contrato social con el pueblo colombiano.

Souveraineté, démocratie et hyper mondialisation.Sujet d’actualité – Mondialisation et gouvernance

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