Este articulo se encuentra en una de las publicaciones mas importantes de economía de Colombia,  por esto no es sorprenderte ver como se “capitalizan” las relaciones sociales y el impacto en el medio que se planea suceda  durante  la realización de este ambicioso proyecto. No obstante lo que allí se menciona  y la forma en que se hace,  es suficiente para problematizar algunos temas y algunos otros que  no por casualidad se pasan de largo o se omiten. Para la realización de este ensayo  hare un breve análisis de lo que podría ser una evaluación ex-ante  del procedimiento, al analizar los impactos sociales y biogeograficos que pudieran desprenderse  durante el desarrollo del proyecto.

Lo primero que se menciona en el artículo es la forma en que se trabaja para “ganarle” 10 hectáreas al mar y dragarlo para lograr una profundidad de 12 metros.  Luego  el abogado Camilo Gómez Alzate, miembro de la Junta Directiva del Terminal. Aclara  que ya se cuentan con los permisos ambientales necesarios.

El área en cuestión está en su totalidad conformada por zonas de manglar y arrecife de coral ,  En  los artículos 8, 79 y 80 de la Constitución Política colombiana, se señala el  deber del Estado en proteger la diversidad e integridad del ambiente y planificar el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales para garantizar su desarrollo sostenible, su conservación, restauración o sustitución, así como prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental[1]. Según esto, hubiese sido totalmente inconstitucional la autorización de los  permisos de los  que habla el miembro de la junta directiva del terminal, por qué no se puede ignorar las modificaciones  que tan solo la construcción de la obra tendría sobre el mangle, en especial la imposibilidad de su restauración. Por tanto el estado decidió hacer un pequeño ajuste a la ley al intercambiar la palabra restauración por manejo, así pues ya se puede intervenir y modificar la entera zona de mangle, matizando  los daños que se le puedan efectuar y así tener control  total sin arbitramientos  en el medio biogeográfico. Podemos observar aquí un claro ejemplo de la transformación de insumos a recursos. ( Shiva & Sachs , 1996: Recursos ).

El manglar es un importe criadero de especies de  peces y mariscos, en este orden de ideas es indudable el impacto ecológico en cuanto a biodiversidad que se registrará en esta zona, por  la incorporación de un elemento extraño de semejantes dimensiones, así como el constante flujo de embarcaciones gigantescas, que si se cumplen las metas del proyecto se cuadriplicaran en la región; esto  junto con  el  transito constante de camiones hacia y desde las  instalaciones del nuevo terminal, son variaciones que merecen la mayor preocupación; pues no solo impactaran la zona  técnicamente entendida  de la construcción, sino la transformación del ecosistema circundante  en general. ( Shiva & Sachs , 1996: Medio Ambiente).

Al  cambiarse  el entorno físico de la zona  se transforma de igual manera las dinámicas sociales en especial las de las comunidades afro-colombianas que habitan en la zona lindante. Estos  colectivos que practican una economía tradicional o de subsistencia ya sea como, pescadores, mineros, artesanos, leñadores, bogas, marinos, cazadores, jornaleros, que se desempeñan  especialmente en labores agrícolas, mineras, artesanales, y pesqueras[2]; tendrán que adaptarse a las nuevas dinámicas que les sean impuestas.

La gente al verse desprovista del medio, de las tierras y las especies que tradicionalmente han sido parte de su subsistencia, tendrán que acomodarse forzosamente a  la economía de enclave de puerto, donde su conocimiento tradicional y su relación con la naturaleza es subvalorado e inservible, (Roue Marie & Nakashima, 2002)  por lo cual son clasificados como población analfabeta y son  empleados en trabajos físicos con sueldos irrisorios a comparación del enorme esfuerzo corporal y las grandes  ganancias del puerto.

El impacto social también involucra variantes pasadas por alto en el  reportaje y que ya son una realidad en otras zonas de puerto colombianas,  como Barranquilla , Santamarta y el mismo Buenaventura pues se  genera una explosión del contrabando, tráfico de drogas, prostitución, exagerada carestía de la vida, creciente aumento poblacional por el flujo migratorio que recibe y que  conlleva  a un déficit de servicios públicos y sociales, hacinamiento de viviendas, desempleo, que  aunque se generen los casi mil empleos que se prometen en el artículo, el aniquilamiento de los tradicionales métodos de subsistencia, generara  migraciones de las comunidades en busca de nuevas formas de subsistencia, fenómeno que afecta especialmente a la juventud, y  por tanto se refuerza la pérdida de la identidad cultural comunitaria[3].

Por ultimo pero no menos importante esta el proceso globalizador por el cual se pretende estandarizar (Ferguson, 2006: 275)  por parte de la industria privada internacional  y los grupos de “expats” (García de Soto, 2006:69-70) el manejo de poblaciones y recursos naturales , desconociendo la diversidad , las   circunstancias históricas sociales o geográficas de los territorios que se planean intervenir y donde el papel del  Estado  cambia de ser el protector y garante de los derechos de sus ciudadanos, a ser aquel que otorgue las  facilidades y legislaciones necesarias para que las corporaciones y capital extranjero se apropien y manejen los recursos que otrora fuesen de sus comunidades; las cuales no tienen mayor opción que adoptar nuevas formas de subordinación (Serje 2002: 20) ampliando   así el  poder del Estado (Ferguson, 2006: 272).

FERGUSON, James 2006” The antipolitics Machine” en The Anthropology of the State, Harma & Gupta( eds.) London: Blackwell: 270-285

Roue Marie & Nakashima 2002,” conocimientos tradicionales para evaluar las repercusiones del desarrollo moderno” International Socuial Science Journal, # 173.

Shiva , V “RECURSOS” Y Sachs 1996, W “medio Ambiente” en  Dicciomario  del desarrollo, Wolfgang Sachs ed.  Lima: Pratec..

García de Soto, a. & Cherfas, L 2006, “Representaciones y Acción Humanitaria”  Antiopoda # 2 : 67-90

Serje Margarita 2002”La utopía de la participación” en Palabras para Desarmar: una aproximación critica al vocabulario del reconocimiento  cultural en Colombia, Serje, Pineda Cammacho y Suaza, Bogota,  ICANH, Mincultura.


[1] http://www.dmsjuridica.com/CODIGOS/LEGISLACION/ministerios/mambiente/resoluciones/2008/res857de2008.pdf

[2] http://www.lablaa.org/blaavirtual/sociologia/comunida/cap1.htm

3 ibíd.