“…usted Doc tiene una educación, es rubio y habla inglés. Cómo puede llamarse latinoamericano…” (pp33).

César Uribe Piedrahita (Medellín, 1897 – Bogotá, 1951)  este médico y escritor colombiano estudio medicina en la universidad de Medellín en 1919 y fue becado en 1921 por  la universidad de Harvard, donde se especializo en el área de la parasitología y posteriormente obtendría  con honores el doctorado en Medicina Tropical de esa prestigiosa institución  norteamericana (Tisnes, 1952).  Desempeñó importantes cargos como la dirección del instituto Nacional de Higiene y la dirección de  de la Universidad del Cauca (1931-1932) entre otros.

Su trabajo literario comprende dos obras: Toá. Narraciones de Caucherías (1933) y Mancha de aceite (1935). En estas dos obras el autor plasma a manera de novela sus propias vivencias adquiridas después de los muchos viajes que realizo a raíz de su profesión médica, viajes que lo llevarían a conocer y acercarse a un gran  número de poblaciones, convirtiéndose  en testigo presencial de las muchas dinámicas sociales que se desprendían de las relaciones entre las personas y las grandes compañías internacionales como las petroleras y caucheras.

Mancha de Aceite fue escrita pocos años después de la revolución rusa, (1917) por lo cual el  intrincado ambiente de intrigas y de conspiración en el cual se desarrolla el texto, puede interpretarse a raíz de  un paralelismo entre los acontecimientos de la novela y de la historia.

Uribe da cuenta de las relaciones sociales  que se manejaban entre los extranjeros “misteres”, el gobierno y las poblaciones. El texto está escrito principalmente en torno al proceder de las compañías petroleras por obtener dominio de los recursos, siempre  patrocinados por un estado indulgente que facilitaba  las posibilidades  de las compañías para la competencia la exploración y perforación en Venezuela; todo esto lo  observamos a través de las vivencias del médico Gustavo Echegorri quien se ve  envuelto en una serie de intrigas  que  lo llevan a lo largo de la novela a un constante cuestionamiento moral, al poner en evidencia las precarias condiciones de vida y laborales de los trabajadores de la Mun Oil Co. Uribe  hace una crítica anti-imperialista  explicita, donde muestra los atropellos de las multinacionales extranjeras en particular las británicas y  norteamericanas, apoyados en gran medida por las autoridades nacionales, que sacrifican sus poblaciones en pro del desarrollo y el progreso capitalista.

Lo anterior se evidencia a lo largo de todo el texto, particularmente en el segmento del International Rotary Club, en la primera parte del libro, donde el autor nos muestra  la directiva del gobierno  para  bombardear los pueblos  indígenas Motilones que estaban asentados en lo que pudiera ser  un potencial yacimiento petrolero; quienes eran considerados como un obstáculo para los  intereses  de la humanidad (pp40) por ejercer la defensa de su territorio. Otro aparte interesante donde el autor denuncia los maltratos y  abusos por aquellos que ejercen allí el poder, es en el segmento “MEGATE!” donde se produce un reclutamiento masivo durante una celebración popular y cientos de personas son esclavizadas para la construcción de una carretera.(pp58)

Así pues en nombre del progreso  se desprenden narrativas  e historias independientes que se conectan  y se separan a través del libro, donde el alter ego del autor “el Doc Gustavo” poco a poco va asumiendo un papel de resistencia en contra de la petrolera y las autoridades civiles y militares que explotan a las personas que se ven confinadas a un mundo de muerte miseria, pobreza, borrachera y prostitución[1].

“yo no estoy alegre, no estoy borracho. No estoy con los gringos, pero ustedes si están con ellos… que hacen aquí bobos idiotas!…”

A pesar de que el “Doc” expresa públicamente su desprecio hacia los “misteres”, pues los señala como los culpables de la descomposición y los conflictos  sociales;   nunca forma parte activa real de ningún  movimiento organizado para que el poder cambie de manos, pues considera que las circunstancias  serian las mismas aunque los dirigentes fueran distintos. Sin embargo sí sirve de chivo expiatorio para esta lucha de poderes;  su imagen y reputación es usada e interpretada por las personas como bandera,  símbolo o caudillo de la rebelión que acabaría con la destrucción de la central petrolera.

Esta implícito en el texto la clandestinidad,  el mundo de lo prohibido  y oculto en que vive el “Doc” a razón de sus relaciones personales laborales o sociales; a raíz de esta clandestinidad es un a actor activo[2] que atenta contra la invisibilidad de los sectores deprimidos de la sociedad y si bien nunca es un vocero de la comunidad, sí se presenta como esa conciencia social que protesta en contra de la explotación y los abusos de los regentes. Así pues, su papel es ilustrarnos acerca de los impactos negativos  del progreso y problematizar supuestos occidentales de bienestar general.

“…porque las compañías hacen alarde de beneficiar a los nativos e impone un sistema de sobornos que van desde los más altos funcionarios del gobierno hasta los más infelices servidores públicos. Por toda esta trama sorda que sospechamos, porque usan a los hombres como simples cartuchos de tiro al blanco y desechan el cascaron. Porque han hecho de este pueblo y de todos los que tienen el infortunio de poseer petróleo unos pueblos esclavos. No ves Peggy? Por eso siento rencor y desprecio…”(pp61)

Algunos de los principales problemas antropológicos que se manejan en esta obra relacionada con el desarrollo son los supuestos de unilinealidad, el naturalismo y la  inevitabilidad de la idea de progreso.

La unilinealidad es claramente visible en el segmento del  international Rotary club donde se observa como para los distinguidos miembros, su papel es el de civilizar las comunidades que aún se encuentran  en la barbarie y por lo tanto acabar con las sociedades tradicionales como los pueblos motilones, que son clasificados como barbaros, caníbales y salvajes.

“… debemos encauzar una acción conjunta de los hombres civilizados que exponemos nuestros capitales y nuestras vidas con el fin exclusivo de desarrollar la riqueza de estos países retrasados y de traerles una civilización nueva”… (pp39).

Toda cultura que no sea reconocido como parte de occidente y por lo tanto que no comparta los “valores” morales  y de bienestar desarrollado por el capitalismo es vista como extraña y atrasada, es un obstáculo que debe superarse para que la acumulación de capital y la explotación de los recursos pueda llevarse a cabo.

“…Es dinero lo único que puede dar bienestar…” (pp18)

El naturalismo está claramente ejemplificado en el segmento de  “Mun Hospital” donde se hace referencia a un claro desastre ecológico.

“…la lluvia pestilente de aceite maldito, que cubrió el paisaje marchito las hojas  ahogo los arboles y  sumió, bajo su masa glutinosa y adherente, los millares de insectos gusanos y sabandijas que poblaban el suelo. El chorro magnifico giraba con el viento y caía esparcido en gruesos goterones sobre las casas, por los senderos, hasta el lago regando la mancha mortífera sobre la superficie del agua…” (pp29).

Para las petroleras este desastre es traducido como una buena noticia, en la medida que representa el hallazgo de un nuevo yacimiento petrolero,  la única preocupación  se traduce en la urgencia por adquirir acciones  en el mercado para obtener beneficios económicos en términos de capital.  De alguna manera se evidencia la contrariedad de los intereses de  lo humano y mundano en contra de los de la naturaleza y el equilibrio ecológico al violentar y violar la tierra para la adquisición de insumos.[3]

La inevitabilidad de idea de progreso es evidente a lo largo de todo el texto, este  desarrollo petrolero es visto como el único destino posible donde el hombre transforma el mundo a voluntad para mejorarlo. Esto se encuentra subrayado como el eje central  de la obra y evidencia cómo esta nueva economía de mercado transforma las relaciones y papeles de los actores  creando una nueva red de  obligaciones sociales donde  el hambre[4] del “hombre” y  la pobreza transforman a la comunidad en un grupo de individuos serviles que regulan sus comportamientos en torno al dinero y los posibles beneficios que pueden llegar a tener al ganarse el beneplácito de aquellos quienes son los poseedores del peculio y el poder.

“… en  mi casa atendemos mucho a los americanos. Oiga aquí entre nos,  como que uno de los taladradores está enamorado de mi hermana y se va a casar con ella. Yo también estoy esperando un puesto que el míster me va a conseguir…” (pp74).

De esta manera los individuos que hacen parte del grueso de la población trabajadora desarrollar estrategias de subsistencia y lo hacen al transformar sus cuerpos en capital físico, el cual al verse agotado acaba con las posibilidades para la adquisición del dinero necesario para la subsistencia de estas personas dentro del nuevo y voraz sistema capitalista que les ha sido impuesto por las multinacionales occidentales.

El impacto de esta explotación capitalista se traduce en el imaginario social donde el sujeto  se auto clasifica, cuestiona y revalúa su papel dentro de la sociedad produciendo resistencia[5] ante la imposiciones e injusticias de las multinacionales y el estado. En circunstancias “ideales” estas protestas pueden desencadenar  violentos intentos de rebelión en contra de los opresores, dando como resultado disputas por el poder y posteriormente la reevaluación de las circunstancias  a través de medidas y políticas que mermen y alejen la posibilidad de nuevos brotes de rebelión.

De esta obra de Uribe  es interesante ver como ya en 1935 los problemas del desarrollo eran incontrovertibles y sin embargo la diferencia con lo que comprobamos más de setenta años después, no es mayor , y surge la pregunta de por qué razón si esta problemática era tan evidente para ese entonces no se hicieron las reformas pertinentes para evitar que el impacto del  “progreso” y el capitalismo desembocara en  las enormes crisis sociales que se dieron  en el mundo y en particular en Suramérica en el siglo pasado y cuyas consecuencias hoy en día son incuestionables.

Bibliografía

Levi -Strauss C. 1979,”El desarrollo Económico y Social” en Antropología Estructural; Mito, sociedades, Humanidades: México Siglo XXI.

Lon g, Norman 2001, development sociology: actor perspectives, London: Routledge (pp 9 – 29).

Tisnés, Roberto, C.M.F. Nota necrológica de César Uribe, 1952.

Uribe Piedrhita, cesar, 1935. Mancha de aceite.

Shiva, V, 1996 “Recursos” en Diccionario del Desarrollo, Wolfgang Sachse ed Lima, Pratec.

Vernon, James 2007, Hunger: A Modern history. London Belknap Press,(cap 1 : Hunger and the making of the modern world )pp 1-17.

Escobar mesa, Augusto .CÉSAR URIBE PIEDRAHITA: APROXIMACIÓN BIOGRÁFICA. En: http://docencia.udea.edu.co/comunicaciones/literaturacolombiana/pdf_files/biograf18.pdf


[1] http://docencia.udea.edu.co/comunicaciones/literaturacolombiana/pdf_files/biograf18.pdf

[2] Lon g, Norman 2001

[3] Shiva, V 1996

[4] Vernon, James 2007

[5] Levi-straus Claude 1979