Durante  el período que comprendió la segunda guerra mundial y las posguerra la antropología se encargó en desarrollar estudios sobre los sentimientos nacionalistas de los países  donde Estados Unidos planeaba implementar algún tipo de política extranjera: The German People, Robert Lowie (1945);Under The Ancestors’ Shadow: Chinese Culture And Personality, Francis Hsu (1948) Soviet Attitudes Toward Authority, Margaret Mead (1951); y “Russian Research At Harvard”, Clyde Kluckhohn (en: World Politics, 1948) y The Chrysanthemum and the Sword (Benedict Ruth, 1946) (Morin 2001).  entre otros; pero es a este ultimo al cual me referiré en esta ensayo, a manera de reseña critica de esta obra.

Ruth Benedict (6 de junio de 188717 de septiembre de 1948) nació en la ciudad de Nueva York en EEUUA  fue una reconocida antropóloga, alumna de Franz Boas en 1919 en la universidad de Columbia (Fuente: The Columbia Encyclopedia, sexta edición, 2001).

En 1944 a finales de la segunda guerra mundial, las autoridades estadounidenses  le encargaron la elaboración  de un estudio antropológico de las costumbres y de los valores de la cultura japonesa (para la época “el enemigo”) trabajo que se convertiría en un clásico literario,  que trataría una descripción sobre la  forma de vida en Japón durante principios del siglo pasado: EL CRISANTEMO Y LA ESPADA.

Por encontrarse EEUUA en guerra con Japón, fue imposible para Benedict trasladarse a este lugar,  para  vivir, observar y experimentar de primera mano los patrones que regían la cultura japonesa. Así pues,  para la elaboración del libro la autora se dedicó a basarse en textos de personas que habían publicado trabajos antes del conflicto así como en testimonios de japoneses desertores, prisioneros de guerra, inmigrantes y  americanos descendientes de japoneses residentes en Estados Unidos, que fueron llevados  a campamentos militarizados en el oeste del país[1] Tres meses después  del ataque a Pearl Harbor[2] .

En El Crisantemo y la Espada, Benedict  hace referencia a relaciones paradójicas de la cultura japonesa, refiriéndose a costumbres específicas de estas personas dentro del ámbito familiar político social y religioso. Dentro de los ejemplos concretos de estas actitudes podemos citar las costumbres que  describió Benedict sobre la comida[3], la forma de dormir[4], el sexo el matrimonio[5], la bebida[6], la masculinidad[7] y sobre todo la noción acerca de  el bien y el mal[8]; las cuales estaban regidas bajo principios como el de  de hacer “justicia” ante ciertos insultos (Omei wo susugu); el de devolver los favores recibidos (On y Guiri); o el temor al qué dirán (Seken no me); de igual manera señala que en Japón existe el  código social (Makoto), que obliga al las personas a cumplir los valores que constituyen el “espíritu japonés”(Benedict, 1946).

De esta manera Benedict nos presenta la cultura japonesa, donde al principio da la impresión de ser algo completamente extraño a nosotros y hasta cierto momento difícil de entender, pues lo que nosotros consideraríamos importante,  para ellos no lo es y viceversa. Lo cual realiza de tal manera que deja un cierto sinsabor al  exaltar las cualidades morales y espirituales niponas no tanto por lo que describe sino por la forma como  lo hace. Es aquí donde vienen las principales criticas a su trabajo en especial me referiré  a las de Clifford Geertz (Geertz, 1989).

James Clifford Geertz, (1936-2006) señala que siguiendo la tradición Montesquiana de Veblen  y Goffman, la intención de Benedict es la de yuxtaponer lo que nosotros consideramos familiar en contra de lo que es extraño con el fin de comparar nuestros valores con otros, así lo culturalmente próximo se convierte en  extraño y arbitrario y lo culturalmente lejano se presenta como lógico y natural (Geertz, 1989: 115). De cualquier manera así el libro de Benedit haya sido escrito en forma de “homilía de paradojas de  ejemplos y moralejas” (Geertz, 1989: 131) ò se le critique el echo de que se centró en una descripción detallada de lo que no conoce, de lo que le contaron y lo que muchas otras personas ya habían dicho y que no se tomó el trabajo de citar o mencionar  en sus generosos “agradecimientos” (Geertz, 1989: 135); considero personalmente, que  fue y continua siendo un aporte bastante valioso a la antropología, pues hizo aquí  una investigación importante, (así no haya podido utilizar la herramienta de observación participante dentro del contexto que pretendía estudiar) sí nos dio valiosa información, utilizando las herramientas que tenia a su disposición para indicarnos la forma como los valores humanos son universales[9] donde lo que cambia es el punto de vista según la cultura de lo que es importante  y lo que no lo es, que prima sobre que y desde mi punto de vista, sobre  esto se cimientan los valores que sostienen  los pilares  de las culturas que al final  se expresan en sus costumbres. Así mismo Benedict ayudó a que la sociedad occidental se vea y se pregunte sobre sí mismos  frente  al estudio y la observación  del otro; después de todo ¿acaso no es esto de lo que se trata la antropología?

Bibliografía

Benedict Ruth, 1946. The Chrysanthemum and the Sword: Patterns of Japanese Culture

Geertz Clifford, 1989. El antropólogo como autor. Traducción de Alberto Cardin, Barcelona, ED Paidos

Morin Edgar. 2001. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, Correo de la UNESCO, Ciudad de México, 109 pp.

The Columbia Encyclopedia, sexta edición,  2001-05 Columbia University Press.


[1] Referencia  tomada de WWW. n p s . g o v / p r s f / h i s t o r y, MAY 8 2007

[2] Pearl Harbor es un complejo portuario y base militar, ubicado en la isla de Oahu, perteneciente al archipiélago de las Hawai… en diciembre 7 de 1941 aeronaves japonesas atacaron la base sin previo aviso y posteriormente en diciembre 8 los Estados Unidos declararían la guerra a Japón (Fuente: The Columbia Encyclopedia, sexta edición, 2001.)

[3] …being without food is a chance to demonstrate that one can take it, and like the samurai…  without food one’s  strength is raised by one’s victory of the spirit… pp182

[4] … sleep is simply something  to sacrifice to discipline…pp181 is a relaxation freely enjoyed as pleasure and a discipline imposed for hardening…pp182

[5] … there is nothing evil about Human Feelings and therefore no need to be moralistic about sex pleasures…pp183

[6] …Drinking Sake is a pleasure no men in his right mind would deny himself…and is true that the compulsive drunkard is not a social problem in Japan…pp 189

[7] A man can chose to become a male geisha professionally…the Japanese draw their own lines as to what a man  can do and retain his self-respect, but they are not the ones we draw. Pp188

[8] They believe that man has two souls, but they are not his good impulses fighting with his bad…. There are occasions when every man’s – and every nation-life when he should be “gentle” and when he should be “rough”…they are both necessary and good on different occasions. Pp 190

[9] No evil is inherent in man’s soul (…) human feelings are blessings that a man should not condemn (…) the search for happiness as a serious goal is a immoral doctrine. Pp192