Familias en Acción y Red Juntos

Familias en acción es un programa de la presidencia de la república  dirigido a aquellas personas que se encuentran en la pobreza extrema, y consiste en la adjudicación de  dineros o subsidios de alimentación y educación a las madres cabeza de familia ubicadas en el  silben 1; en las cuales se encuentran familias indígenas o desplazadas. El programa surgió en el 2002 con 321.000 familias[1] y se propone alcanzar los 3.500.000 al finalizar el mandato del presidente Uribe[2].

Red Juntos, es otro programa  social de la presidencia de la república, de la cual forman parte 16 entidades de Gobierno, y es liderada por el Departamento Nacional; y  surge precisamente de  Familias En Acción; su propósito es combatir la pobreza extrema. Es considerado como uno de los mecanismos centrales para cumplir los propósitos del milenio. El programa consiste en buscar que  un millón y medio de familias  cumplan cuarenta y cinco objetivos distribuidos en nueve dimensiones fundamentales: identificación, ingreso y trabajo, educación, salud, nutrición, habilidad, dinámica familiar, bancarización y ahorro y acceso a la justicia. Mediante un monitoreo se planea que gestores de la red identifiquen la demanda real de loa programas  y servicios que las familias necesitan. [3]

Para familias en acción  en el 2008 se contaron con  $ 1.198.144 millones de pesos y para Juntos un total de de 37 mil millones de pesos desembolsados por los entes territoriales y se espera que la cifra continúe creciendo; es aquí donde entran a jugar los otros actores, es decir la oposición.

Senadores liberales como Camilo Zanches Ortega o la ex directora  de planeación  Nacional  Cecilia López, argumentan que planes  sociales como Familias en Acción  que requieren la utilización de recursos del Estado desde la presidencia, no son más que costosas plataformas electorales, utilizados por el presidente de la república para ganar la simpatía de los electores a través de los consejos comunales. Según Rafael Pardo es una estrategia de presidente  para mantener cautivos a sus electores “El asistencialismo de Uribe -afirma Pardo- es el nuevo clientelismo y servirá de plataforma electoral, en caso de que aspire a una nueva reelección en 2010”. (Revista Cambio).

Otro argumento es que el hecho que se empezó el programa con 250.000 familias, ya se ha llegado a millón y medio, y se aspira al los tres millones y medio no indica que se haya disminuido la pobreza sino que por el contrario a crecido; por consiguiente lo que se ha logrado es un asistencialismo y dependencia de  estas familias hacia los auxilios del gobierno. Las políticas en términos de efectividad para disminuir la pobreza son bastante discutidas; uno de los mayores críticos es el decano de la facultad de economía de la Universidad de los andes Alejandro Gaviria, quien dice que “los subsidios estatales disminuyen la formalización del empleo y aumentan la vulnerabilidad fiscal. El asistencialismo permanente, tarde o temprano, se revela como dañino para los hogares e insostenible para el fisco”.[4]

Considero que el gasto social bajo ninguna circunstancia es alto, de hecho la redistribución de la riqueza en torno a programas  sociales, es la principal labor  del Estado, para esto el gobierno debe adoptar programas y políticas que le permitan  el correcto accionar de los recursos y en un mundo ideal, el gasto social debe incrementarse conforme el bienestar de sus ciudadanos asciende.

Por otro lado la lucha contra la pobreza  es un estandarte  ante el cual nadie puede realmente oponerse, el problema es que bajo la piel de  nobles causas suelen esconderse los políticos más voraces.

Con respecto a las políticas anteriores es necesario analizarlas en torno a su efectividad, adaptabilidad y sostenibilidad. Tanto Familias en Acción como Juntos tienen el propósito de hacer frente a la pobreza extrema en el país, son nobles causas con partidas multimillonarias destinadas a los sectores más deprimidos y vulnerables de la población colombiana.

Los problemas  que encuentro son varios y me dirigiré a ellos realizando preguntas que  considero pertinentes  : el primero es en términos de incentivos  con respecto a el argumento del asistencialismo; me pregunto de que manera el darle cobertura a tres millones de familias que se encuentran en pobreza extrema en el país no es discriminatorio frente al 49% de la población que gana entre un salario mínimo o menos, es  decir ¿qué incentivos tiene una familia que pertenece a la clase subsidiada (estrato 1del Sisben)  para dejar de hacerlo, y ¿qué pasa con las familias de ese mismo estrato que no  son cubiertos? (asumiendo que  la totalidad de la población  en pobreza extrema este  suscrita al Sisben) ¿qué incentivos tiene una familia de estrato 2 del Sisben  para no pretender  acceder a estos subsidios?.

Ahora  siendo estos programas dependientes directos de la presidencia de la república y suponiendo que se cubran los tres millones y medios de familias que se pretende ¿qué pasa cuando el mandato presidencial acabe? Quién garantiza la continuidad del programa, ¿qué va a pasar con esas familias cuando  el gasto se haga insostenible?

Considero que para que una política de estas dimensiones sea viable primero que todo no debe estar atada a los gobiernos de turno, así que deben se desligadas completamente de la presidencia, de esta manera no pueden ser utilizadas como plataformas electorales; segundo, la discrecionalidad en el gasto publico es una invitación para el clientelismo y un acceso a los políticos  depredadores; por tanto las regulaciones del gasto deben ser supeditadas por un agente ajeno a quien los efectúa  y normalizados según la constitución.

El éxito de las políticas sociales en Colombia y el mundo depende  de muchos factores por tanto su efectividad no puede definirse en torno a logros de metas y números, sino en el impacto real frente a las personas,  por tanto considero que una política es exitosa cuando los resultados sean positivos en la población, no en el momento en que está vigente y se esté implementando, sino en el momento que se deja de hacerlo y la población original ya no depende de ella.


[1] http://www.dnp.gov.co/archivos/documentos/GCRP_presenta_Renteria/Cifras_pobreza_marzo_2007.pdf

[2] http://www.cambio.com.co/panoramacambio/784/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-4369276.html

[3] http://www.accionsocial.gov.co/contenido/contenido.aspx?catID=3&conID=2392

[4] 2008, Gaviria  Alejandro, Uribenomics y otras paradojas , ed. Norma.